¡Hola a todos/as! Soy Carmen García Piqueras y he jugado al baloncesto casi desde que tengo uso de razón. He visto al CB UCA fundarse y crecer, pero actualmente tengo que conformarme con seguir sus pasos más en la distancia de lo que me gustaría. 

El motivo de tal circunstancia es que me encuentro en Valencia, terminando la carrera de Psicología. ¿El lado bueno? He podido aprender a lo largo de estos años en la Universidad lo importantísimo que resulta tener una buena salud psíquica. He tenido y tengo la suerte de poder ver reflejado todo lo que estudio en esta gran familia que nos ha brindado el baloncesto. Y a su vez el baloncesto me ha ayudado a tener otra visión de la Psicología. Sí, el cómo somos, sentimos y pensamos, nos influye en todo, y también en el deporte.

Por eso se me ocurrió la idea de que, ya que no puedo acompañaros de pabellón en pabellón, podría aportar desde mi más humilde postura de estudiante algunas cosillas que espero que os sirvan tanto como me han servido (y sirven) a mí.

Muchas gracias por permitirme abrir esta sección, que se dividirá en diversos capítulos que se publicarán una vez por semana.

Miércoles, 05 Agosto 2015 15:39

Capítulo especial: Elige baloncesto

Todos los días son 8 de Marzo, y más en un club como el CB UCA. Sin embargo, no he querido dejar pasar la oportunidad de recordar este día a un tipo de mujer muy especial: la deportista. El artículo de hoy, no es un artículo, es un pequeño relato que bien podría ser el día a día de cualquiera de vosotras y con el que me gustaría haceros recordar lo especiales que sois por elegir este deporte. Felicidades y gracias a todas, porque el deporte femenino nos acerca cada vez más a la igualdad y nos ayuda en nuestra lucha por un mundo en el que no existan fronteras humanas ni discriminación. 

La alarma del móvil de Marta la despierta cuando ni siquiera ha comenzado a salir el sol. Piensa en apagarla y seguir durmiendo, ponerse a estudiar tan temprano es una tarea de titanes, pero entonces lo recuerda: hoy es día de partido.ei

Se levanta y se lava la cara. Mientras prepara café se va despejando, el partido de la tarde es muy importante, casi tanto como su examen del lunes. Repasa el temario en la mesa del salón, se ha propuesto tenerlo controlado antes de reunirse con su equipo para coger el autobús. Tiene sueño, está cansada y a veces hasta se le olvida la razón de tanto esfuerzo. Sin embargo recupera la energía en cuanto se pone el chándal. Todavía se asombra al sentir ese cosquilleo pre partido después de tantos años. Antes de irse todavía le da tiempo a recoger su habitación y despedirse de sus padres. 

Su estado de ánimo da un brinco en cuanto llega a la parada de autobús y ve a sus compañeras. Se quejan entre risas de lo largo que es el viaje, de que “vaya plan para un fin de semana pudiendo estar en casa y dormir hasta tarde para luego salir con los amigos”. Pero están felices, sonríen y se hacen fotos.

El viaje es largo, pero a Marta se le pasa volando. El autobús es casi como su segunda casa. Es lugar de convivencia: en él caben las tonterías más absurdas, pero también las mejores confidencias. Es lugar de desahogo, de diversión y de amistad. Es equipo.

Llegan con el tiempo justo al pabellón y todas se preparan como si fuese un ritual. El mismo sitio en el banquillo, la misma canción, el mismo grito de ánimo. La misma magia. Dejan los exámenes, el agobio y los problemas en el vestuario y salen a jugar.otra

Todo ese estrés desaparece en pista, dejando paso a la adrenalina y el disfrute. Marta ya no puede pensar en otra cosa que no sea Baloncesto

Regresan al autobús después de ducharse. Están exhaustas, pero se sienten bien consigo mismas. Quizás Marta no saque un 10 en el examen del lunes, puede que solo llegue al 6, pero lo que ha aprendido durante el día no se encuentra en los libros.

Cuando llegan ya es prácticamente de noche, pero a Marta todavía le da tiempo a pasarse por el pabellón a ver el último cuarto de sus compañeros de club. También se enriquece de verles, aunque sabe que ya debería estar estudiando.

Por fin vuelve a casa. Su madre le ha dejado la cena preparada y una nota en la que, con letras grandes, se lee “TÚ PUEDES”.

Marta no puede evitar emocionarse. Vuelve a recodar el motivo de tanto esfuerzo.

Ella elige madrugar, estudiar a deshora y pasar el fin de semana en carreteras y pabellones. Elige tener que hacer malabares para organizarse y poder entrenar, estudiar, trabajar y dedicar tiempo a su familia y amigos. Elige crecer jugando, porque al fin al cabo jugando es como más se crece. Elige todo eso y se siente especial por ello, aunque mucha gente no lo entienda.  

¡Elige baloncesto!

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