¡Hola a todos/as! Soy Carmen García Piqueras y he jugado al baloncesto casi desde que tengo uso de razón. He visto al CB UCA fundarse y crecer, pero actualmente tengo que conformarme con seguir sus pasos más en la distancia de lo que me gustaría. 

El motivo de tal circunstancia es que me encuentro en Valencia, terminando la carrera de Psicología. ¿El lado bueno? He podido aprender a lo largo de estos años en la Universidad lo importantísimo que resulta tener una buena salud psíquica. He tenido y tengo la suerte de poder ver reflejado todo lo que estudio en esta gran familia que nos ha brindado el baloncesto. Y a su vez el baloncesto me ha ayudado a tener otra visión de la Psicología. Sí, el cómo somos, sentimos y pensamos, nos influye en todo, y también en el deporte.

Por eso se me ocurrió la idea de que, ya que no puedo acompañaros de pabellón en pabellón, podría aportar desde mi más humilde postura de estudiante algunas cosillas que espero que os sirvan tanto como me han servido (y sirven) a mí.

Muchas gracias por permitirme abrir esta sección, que se dividirá en diversos capítulos que se publicarán una vez por semana.

Miércoles, 05 Agosto 2015 15:56

Capítulo 5: El padre deportivo

El pasado domingo el pabellón Parque Sur se tiñó de los colores del CB UCA. Con el motivo de aparecer en la foto con el nuevo patrocinador y de disfrutar del partidazo de las Senior, el pabellón se llenó hasta los topes de jugadores y jugadoras de todas las edades, entrendores/as, equipo directivo, amigos del club… Sin olvidar por supuesto al verdadero pilar de esta gran familia: los padres.

Los padres, eternos acompañantes de niños y mayores, viven el baloncesto tanto como ellos. Hacen de chóferes, de animadores y de consejeros, se entusiasman desde la grada y brindan todas las facilidades y apoyo a sus hijos.

La influencia que los padres y madres ejercen en la formación deportiva de sus hijos es de vital importancia, especialmente cuando se trata de niños y adolescentes. En un principio, son los que fomentan el hábito del deporte cuando los niños son pequeños, favoreciendo que puedan llevar a cabo la actividad, pero sin llegar a dejar que se convierta en una obligación. Una vez que los chicos/as se han iniciado en la práctica del baloncesto los padres se convierten en un apoyo esencial, implicándose y facilitando el aprendizaje de sus hijos.

El perfil de los padres puede ser muy variado, desde el padre fanático que se obsesiona con la victoria de su hijo y que no respeta las decisiones de entrenadores y árbitros, hasta el padre indiferente que sabe que su hijo practica deporte pero a veces olvida si es natación, tenis o baloncesto. En el artículo “¡Usted no es su padre, es su entrenador!” la Psicóloga deportiva Patricia Ramírez diferencia de manera más específica los distintos tipos de madres y padres en el deporte:

http://elpais.com/elpais/2014/09/19/eps/1411145614_994965.html


Por otro lado, es más habitual de lo que parece que los padres utilicen la actividad favorita de sus hijos como “amenaza” con el objetivo de conseguir un comportamiento o actitud. Castigar a un jugador/a sin entrenamiento por un mal comportamiento o porque tiene malas notas puede y suele ser contraproducente, por lo que no es nada recomendable privarle de los beneficios que trae consigo el deporte (existiendo otras formas de “negociar” para que cumpla con sus obligaciones). Está claro que la formación académica debe ser lo más importante, pero no debemos olvidar que el deporte fomenta una formación integral que también es de gran importancia para su desarrollo.

En este sentido, lo mejor es adoptar la postura del “padre deportivo”. Un padre deportivo se sitúa en el término medio, sin atosigar a su hijo pero prestándole la atención suficiente como para que se sienta apoyado. En líneas generales a los niños les gusta que sus padres vayan a verles jugar para poder compartir con ellos los éxitos, pero también para que les apoyen cuando las cosas no van del todo bien.

Un padre deportivo incentiva la práctica deportiva teniendo en cuenta las preferencias del niño y no las suyas: si te encanta el fútbol porque entiendes mucho más y lo practicaste de joven pero tu hijo prefiere el baloncesto, debes dejarle seguir su propio camino.

Un padre deportivo respeta las decisiones del entrenador y los árbitros, no increpa ni habla negativamente de los compañeros del equipo, y jamás corrige ni da directrices: dar órdenes o instrucciones a tu hijo puede generarle mucha confusión, sobretodo porque seguramente sean distintas a las de su entrenador.

Un padre deportivo enseña a ganar con humildad y a perder con deportividad: recriminar a tu hijo/a por la falta de respeto hacia los rivales, compañeros, árbitros o entrenadores le ayudará a entender que debe seguir las normas del juego y respetar a los demás, ya sea dentro o fuera de la pista. Es importante que los niños aprendan desde pequeños que lo esencial del deporte es la diversión y la socialización, que estarán siempre por encima de los resultados.

Si eres padre o madre, no debes olvidar el sentido de la palabra jugar. Tu hijo JUEGA al baloncesto, y como en cualquier otro juego el objetivo es disfrutar. La felicidad de los niños está por encima de todo. Podéis y debéis sentiros satisfechos de que vuestro hijo o hija gane, pierda y cometa errores. Siempre seréis su modelo de conducta, por lo que la forma en que os comportéis le servirá de ejemplo y le facilitará el aprendizaje de los importantísimos valores que acompañan al deporte.

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En mi Twitter (@kaar7) he ido dejando algunos enlaces de interés relacionados con este tema. Aprovecho para dejaros otra vez uno de los más interesantes: una reflexión sobre la educación y los valores que los padres pueden proporcionar a sus hijos.

Cortometraje “Seis contra seis” https://www.youtube.com/watch?v=gPi_i9KAcm8

 Os recuerdo que podéis contactar conmigo a través del correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. para comentar, sugerir o proponer cualquier cosa que se os ocurra. ¡Hasta la próxima!

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