¡Hola a todos/as! Soy Carmen García Piqueras y he jugado al baloncesto casi desde que tengo uso de razón. He visto al CB UCA fundarse y crecer, pero actualmente tengo que conformarme con seguir sus pasos más en la distancia de lo que me gustaría. 

El motivo de tal circunstancia es que me encuentro en Valencia, terminando la carrera de Psicología. ¿El lado bueno? He podido aprender a lo largo de estos años en la Universidad lo importantísimo que resulta tener una buena salud psíquica. He tenido y tengo la suerte de poder ver reflejado todo lo que estudio en esta gran familia que nos ha brindado el baloncesto. Y a su vez el baloncesto me ha ayudado a tener otra visión de la Psicología. Sí, el cómo somos, sentimos y pensamos, nos influye en todo, y también en el deporte.

Por eso se me ocurrió la idea de que, ya que no puedo acompañaros de pabellón en pabellón, podría aportar desde mi más humilde postura de estudiante algunas cosillas que espero que os sirvan tanto como me han servido (y sirven) a mí.

Muchas gracias por permitirme abrir esta sección, que se dividirá en diversos capítulos que se publicarán una vez por semana.

Martes, 18 Agosto 2015 02:13

Capítulo 6: El poder de la cohesión (Parte I)

Resulta bastante común el uso de los términos grupo y equipo como si fuesen sinónimos, sin embargo se trata de dos conceptos muy diferentes. Basta con reunir un determinado número de personas que compartan un entorno y tengan funciones parecidas para formar un grupo, pero la cosa se complica cuando los miembros deben colaborar y esforzarse por un objetivo común en el que el trabajo colectivo marcará la diferencia.

¿Qué es lo que hace que un grupo de jugadores o jugadoras que se juntan para disfrutar del baloncesto se convierta en un verdadero equipo?

La característica básica que define a un equipo es la cohesión, definida como el campo total de fuerzas que actúa sobre los miembros del grupo para que permanezcan en él (Carron, 1982). En otras palabras, es la tendencia grupal de mantenerse unidos en la consecución de los objetivos.

Cohesión y rendimiento se retroalimentan entre sí. Una buena cohesión del equipo incrementa el rendimiento, y el rendimiento a su vez potencia la cohesión. De esta forma no debemos esperar que el equipo consiga una buena cohesión basándose solo en el rendimiento, sino que debe ser a la inversa: trabajando la cohesión interna será más fácil que aumente el rendimiento y se obtengan buenos resultados. 

Estas son algunas de las características que van unidas a la cohesión y que fomentan que el grupo se convierta en equipo:

- Aceptación de los objetivos: no se trata de una suma de los intereses individuales de los integrantes, sino que son los valores compartidos los que unen el grupo.

- Conformidad con las normas: las pautas de conducta y de convivencia entre los miembros es aceptada por todos ellos.

- Comunicación: el equipo se enriquece a base de una buena comunicación interna entre todos los integrantes, ya sean jugadores, entrenadores, equipo directivo, padres…

- Aumento del rendimiento: La eficacia en el juego se multiplica cuando se trabaja colectivamente. Los conflictos disminuyen, tanto en la pista como fuera de ella, cuando se funciona como un equipo.

- Satisfacción personal: Sentirse cohesionado o cohesionada con el equipo es altamente satisfactorio. Contribuye al éxito y genera sentimientos muy positivos.

- Motivación: Cuando existe cohesión los jugadores/as se sienten más dispuestos a esforzarse, siendo más importante el vínculo y compromiso establecido con los compañeros que el establecido con uno mismo. ¿Quién no ha dejado de hacer algo importante a nivel individual con tal de dar la cara por su equipo?

- Estabilidad: Cuanto más tiempo llevan juntos los miembros de un equipo, más fácil es que surja la cohesión. Cuanta más cohesión existe, más difícil es que los miembros abandonen el equipo.

Hasta aquí puede que parezca sencillo construir un equipo cohesionado, sin embargo son muchos los obstáculos en el camino: el individualismo, la confusión o falta de aceptación de los roles o papeles de cada jugador, ausencia de normas claras o falta de cumplimiento de las mismas, problemas de comunicación con los compañeros  o el entrenador, incompatibilidad de personalidades, excesiva competencia entre los miembros…

¿Qué es lo que pueden hacer los jugadores o jugadoras para hacer frente a estas dificultades y facilitar una buena cohesión?

Tratar de conocer y entender a los compañeros: Quizás encuentres a tus mejores amigos/as dentro de tu equipo, pero también es posible que suceda lo contrario. Respetar las diferencias individuales es clave a la hora de trabajar en equipo. Es importante poner el énfasis en lo que se comparte y en lo que os une más que en lo que os separa.

- Valorar y alabar a los demás: Los reproches y las malas formas hacen imposible el buen funcionamiento del equipo. El ánimo y el reconocimiento sincero, desde el que mete 20 puntos hasta el que juega 2 minutos, es vital para el rendimiento y la cohesión.

- Ser responsable: Si el equipo no rinde bien, cada cual debe hacer un análisis de su propio trabajo y responsabilizarse del mismo para intentar mejorar. Ya comentamos en otros capítulos que lo de “echar balones fuera” nunca mejora la situación.

- Respetar la intimidad del vestuario: “lo que pasa en el vestuario, se queda en el vestuario”.

Afrontar los conflictos con la intención de resolverlos: el enfado es un mal consejero. Ante un problema lo más inteligente es tranquilizarse y reconducir la situación, sin caer en la atribución de culpas y trabajando conjuntamente en la búsqueda de soluciones.

- Servir de ejemplo para los más jóvenes: el comportamiento de los veteranos es una fuerte referencia para los más jóvenes. El papel de los más mayores es fundamental, y el funcionamiento del equipo depende en gran parte de cómo éstos guíen a los “peques”.

- Esforzarse al máximo en todo momento: El esfuerzo común mantiene unido al equipo. La dedicación y el compromiso son contagiosos, como lo son el escatimar en esfuerzo y la falta de implicación. Si todos los miembros se esfuerzan al máximo tanto a nivel físico como emocional, el equipo se acostumbrará a trabajar a ese nivel y con una actitud positiva ante cualquier dificultad.

Estas son algunas cosas que como jugador/a puedes practicar y aportar a tu grupo para convertirlo en un verdadero equipo. Si se te ocurre alguna más o quieres añadir alguna que caracterice especialmente a tu equipo te animo a compartirlo en Twitter con el Hashtag #UCAequipo

Recuerda que una buena cohesión de equipo no es simplemente el camino hacia el éxito, es mucho más. Eres una pieza de un puzzle: encajar con las demás te hará sentir parte de un Todo que solo tú entenderás.

Porque el Todo es algo más que la suma de las partes.

 

¡Nos vemos en Twitter! #UCAequipo

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