¡Hola a todos/as! Soy Carmen García Piqueras y he jugado al baloncesto casi desde que tengo uso de razón. He visto al CB UCA fundarse y crecer, pero actualmente tengo que conformarme con seguir sus pasos más en la distancia de lo que me gustaría. 

El motivo de tal circunstancia es que me encuentro en Valencia, terminando la carrera de Psicología. ¿El lado bueno? He podido aprender a lo largo de estos años en la Universidad lo importantísimo que resulta tener una buena salud psíquica. He tenido y tengo la suerte de poder ver reflejado todo lo que estudio en esta gran familia que nos ha brindado el baloncesto. Y a su vez el baloncesto me ha ayudado a tener otra visión de la Psicología. Sí, el cómo somos, sentimos y pensamos, nos influye en todo, y también en el deporte.

Por eso se me ocurrió la idea de que, ya que no puedo acompañaros de pabellón en pabellón, podría aportar desde mi más humilde postura de estudiante algunas cosillas que espero que os sirvan tanto como me han servido (y sirven) a mí.

Muchas gracias por permitirme abrir esta sección, que se dividirá en diversos capítulos que se publicarán una vez por semana.

Martes, 18 Agosto 2015 02:30

Capítulo 6: El poder de la cohesión (Parte II)

La semana pasada aprendimos qué es la cohesión y lo que implica dentro de un equipo. Hablamos de sus características y de cómo los jugadores pueden poner de su parte para facilitarla o fortalecerla.

Sin embargo, esta es una tarea que no sólo depende de los jugadores, el entrador/a también tiene mucha influencia en la cohesión del equipo al que dirige ¿qué puede hacer para fomentarla y mantenerla?

- Profundizar en el conocimiento de los jugadores/as: cómo son, qué les preocupa, qué les motiva… Conocer a las personas con las que se entrena es el punto de partida para lograr conjuntamente un mejor rendimiento.

Favorecer la competencia interna, pero en su justa medida: estimular el esfuerzo mediante la competencia interna es una buena forma de potenciar el trabajo en equipo, siempre y cuando no sea en exceso. El “pique” o competencia excesiva  puede producir problemas en las relaciones personales y desfavorecer al equipo indirectamente.

- Estimular la identidad de equipo: el entrenador o entrenadora ha de conseguir que el equipo se sienta único. Los jugadores se sienten identificados con el color de su club, el logo, un gesto o saludo especial… De la misma forma el trabajo en equipo, la importancia de la cantera o la capacidad de superación pueden convertirse en señas de identidad.

- Favorecer el compromiso común respecto a las normas básicas: respetar la convivencia siempre favorecerá el trabajo en equipo. La puntualidad, no faltar a los entrenamientos y llevarse bien con los demás son algunos de los requisitos necesarios para la cohesión.

- Explicar los papeles individuales en el éxito del equipo: es importante que cada jugador conozca con claridad cuál es su función dentro del equipo. Así asumirá una importancia relativa como una pieza más del puzle, con mayor o menor protagonismo pero con una relevancia similar a la de los demás y siempre desde papeles diferentes.

- Desarrollar el sentimiento de orgullo dentro de los subgrupos: dentro del equipo existen pequeños grupos que deben potenciar su propia identidad. Por ejemplo: los buenos atacantes son los que “tiran del carro”, mientras que los buenos defensores son los que dan seguridad. Los más veteranos guían con su esfuerzo y dedicación la ilusión de los más pequeños. Los líderes formales con el motor del equipo, mientras que los informales son la alegría de cada día. Son realidades diferentes pero todas ellas necesarias en el funcionamiento del equipo.

- Hacer las correcciones y “broncas” en el interior del vestuario: la comunicación es importantísima a la hora de generar un clima de confianza en el que el jugador o jugadora esté receptivo a las críticas y correcciones. El vestuario es el lugar idóneo para estas situaciones, tanto con un jugador en particular como con todo el equipo. No es recomendable echar la bronca o criticar a un jugador en la pista, y mucho menos ante los aficionados. Es verdad que en muchas situaciones el entrenador se verá impulsado a mostrar su enfado en público, pero caer en esa tentación puede hacer peligrar la cohesión interna del equipo y generar conflictos.

- Celebrar reuniones de equipo: No es necesario hacer reuniones de manera muy frecuente, pero de vez en cuando son necesarias. Sirven para resolver conflictos, debatir sobre el rendimiento del equipo, reformular objetivos… Una buena comunicación y que los jugadores se sientan con libertad para expresar su opinión siempre será beneficioso para el equipo.

- Organizar “quedadas” fuera del contexto de trabajo: algún juego, una excursión, una cena… Cualquier actividad que no esté directamente relacionada con los entrenamientos o las competiciones fomenta en gran medida la diversión y el entretenimiento. Es una manera de descansar emocionalmente de la competición, favorecer las buenas relaciones entre los jugadores y potenciar la cohesión interna.

 Como vemos, la buena cohesión interna de un equipo depende de cada uno de sus integrantes y al igual que la táctica o la técnica también necesita tiempo e implicación. Es un factor más que conduce no sólo al éxito en la competición sino a la diversión y la buena relación entre los miembros del equipo.

 

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