¡Hola a todos/as! Soy Carmen García Piqueras y he jugado al baloncesto casi desde que tengo uso de razón. He visto al CB UCA fundarse y crecer, pero actualmente tengo que conformarme con seguir sus pasos más en la distancia de lo que me gustaría. 

El motivo de tal circunstancia es que me encuentro en Valencia, terminando la carrera de Psicología. ¿El lado bueno? He podido aprender a lo largo de estos años en la Universidad lo importantísimo que resulta tener una buena salud psíquica. He tenido y tengo la suerte de poder ver reflejado todo lo que estudio en esta gran familia que nos ha brindado el baloncesto. Y a su vez el baloncesto me ha ayudado a tener otra visión de la Psicología. Sí, el cómo somos, sentimos y pensamos, nos influye en todo, y también en el deporte.

Por eso se me ocurrió la idea de que, ya que no puedo acompañaros de pabellón en pabellón, podría aportar desde mi más humilde postura de estudiante algunas cosillas que espero que os sirvan tanto como me han servido (y sirven) a mí.

Muchas gracias por permitirme abrir esta sección, que se dividirá en diversos capítulos que se publicarán una vez por semana.

Martes, 18 Agosto 2015 02:41

Capítulo 7: A"pc"titud

Existe una gran diferencia entre la aPtitud y la aCtitud.

La aptitud se refiere a las capacidades o competencias que una persona tiene a la hora de realizar una tarea o función. Concretamente en el deporte, se trata de todas aquellas habilidades que posee un jugador y que son mejorables por el entrenamiento. Rebotear, defender, anotar, asistir… son algunas de las aptitudes importantes en el baloncesto.

La actitud en cambio tiene más que ver con la voluntad y con el “querer” hacer. Es la forma de actuar o de comportarse a la hora de poner en práctica las aptitudes. Bajar corriendo a defender tras fallar un tiro, chocar la mano a tus compañeros y animar al equipo cuando las cosas no van bien, son algunos ejemplos de una buena actitud.

En resumidas cuentas: la aptitud es lo que sabes, mientras que la actitud es lo que haces con lo que sabes.  

Tener una actitud positiva frente a cualquier deporte puede mejorar tu rendimiento. Y no sólo eso, fomentarás emociones como la confianza y el sentido del humor consiguiendo que el beneficio sea doble: disfrutarás muchísimo más del deporte y tu rendimiento será mucho más alto.

Una gran diferencia de la actitud con respecto a la aptitud, es que ésta puede elegirse. Sin ir más lejos, el equipo cadete masculino remontó una semifinal que tenía que ganar de más de 16 puntos. No eran más altos ni más rápidos que en el anterior partido, pero su determinación y su entrega, su lucha y su positividad, les llevó a conseguir una de las mayores gestas del club esta temporada.

La actitud también es colectiva. Un solo jugador (aunque tenga muchas y buenas aptitudes) que agacha la cabeza o recrimina a sus compañeros, puede mermar el rendimiento de todo el equipo y perjudicar su juego. Del mismo modo, un jugador cuyas capacidades no son tan buenas pero que se entrega al máximo y  jamás pierde el ánimo y la buena predisposición, puede dar ejemplo y contagiar a sus compañeros, manteniendo al equipo positivo en todo momento.

De esta forma, si se logra una buena actitud compartida, las energías y capacidades de todos los miembros del equipo se sumarán, aparecerá esa “conexión” y todos los jugadores/as aportarán.

Este aspecto tan psicológico de la competición también puede entrenarse: el pensamiento es el cimiento de otras muchas variables psicológicas (como las emociones, la confianza y la concentración) por lo que entrenar lo que pasa por tu cabeza es vital para competir y mantener una actitud positiva:

Eres lo que piensas y compites según lo que piensas: hablarte de forma positiva y centrarte en lo que está pasando en el presente mejorará tu estado de ánimo en los momentos más difíciles. Lo que pasa por tu mente lo eliges tú: aprende a identificar y parar los pensamientos negativos e intercámbialos por pensamientos motivadores.

El cerebro se cansa y fatiga de la misma forma que tus piernas y brazos: para mantener una actitud positiva debes concentrarte siempre en lo que suma. Olvida el error que acabas de cometer y centra tu atención en lo que está pasando en ese momento. No te quedes maldiciendo por fallar un lanzamiento y baja volando a defender, quizás puedas recuperar el balón.

Saber sufrir: el sufrimiento también se entrena. Prepárate para pasar por momentos duros y valóralos como algo positivo. Soportar el agotamiento físico y psicológico son actitudes que también pueden aprenderse si se está dispuesto a ello.

La única persona que puede conseguir que te rindas eres tú. Las condiciones nunca son perfectas, pero tu actitud sí que puede serlo. Puede que te superen en talento, en calidad o incluso en preparación física, pero jamás en actitud. Como bien dice una ex compañera y amiga: “a ganas no nos ganan”.   

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.